Antonio Gargallo Gil

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Artículo 12-La devoradora de almas

Todos los días recorro los gélidos pasillos del lugar donde quedan presos los sueños, es decir, los muros de soledad de un Centro Penitenciario; emplazamiento donde tengo la oportunidad de impartir clase. A cada paso que doy percibo cómo mis suelas pisan un sinfín de sueños rotos, sueños que anhelan surcar el cielo azul como águila que juguetea entre las nubes de azúcar, porque los sueños tienen alas y quieren volar.

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Suena la sirena, me dirijo al módulo conflictivo de mujeres, el de las guerrilleras. Al cabo de unos días ya se han convertido en mis princesas porque me doy cuenta que ante mí, tras la máscara de chicas duras, no hay más que seres desangelados que claman a gritos que alguien les tienda la mano para salir de la devoradora de almas, de ese veneno con profundas raíces que se ha incrustado en la mayoría de ellas y de cuyas garras no pueden salir: la droga.

La droga tiene mucha fuerza, más que unos padres que ven con desesperación cómo su hija cae en un precipicio y que, por más cuerdas que le tiran para que salga de él, contemplan con impotencia cómo esta se precipita por el agujero de la muerte. Muchas de ellas tienen hijos y, por muy incomprensivo que pueda parecer, la caníbal de almas tiene incluso más fuerza que sus propios retoños. Niños que quedan huérfanos y que, en la mayoría de los casos, luego seguirán el camino que han trazado sus madres. La falta de afecto, la falta de su progenitora, se convierte en un vacío tan grande que deja las puertas abiertas a esa mentirosa en forma de polvo blanco o marrón capaz de dar una felicidad pasajera, unos momentos de éxtasis que el cuerpo solo quiere repetir, una y otra vez, hasta que se crea una dependencia tan fuerte que deja a la mente completamente hipnotizada y bajo los efectos de la mentira más grande que ha creado el hombre.

Contemplo con impotencia lo difícil que resulta a estas personas salir de esa tela de araña. Algunas toman conciencia y conseguirán salir, otras recaerán en su intento, mientras muchas otras, por muy cruda que resulte la realidad, morirán bajo los efectos de la devoradora de almas, dejando escapar los bellos amaneceres que nos brinda la vida, con sus retos y apasionantes sueños que nacen en la inmensidad de nuestro ser para posarse como una mariposa en nuestro corazón a la espera de una oportunidad para poder volar. Cuando quieran despertar, se habrán dado cuenta que la vida ya ha pasado, que los sueños ya no tienen alas, sino que quedarán enterrados junto a ese desdichado cuerpo que dio su vida por la droga convirtiéndose en estatuas de sal, incapaces de despertar de ese letargo eterno.

Prevención, un puente para cruzar montañas, esa es la mejor solución. No coquetear con quien sabes te va a herir, porque no existen atajos hacia la felicidad, sino trabajo y constancia para que los sueños puedan aprender a volar como un aguilucho que el día de mañana se convertirá en una poderosa águila, capaz de codearse con el viento y acariciar el cielo de algodón.

Lección que nos sirve a todos, para despertar de nuestros letargos, para dejar de ser espectadores de nuestra propia existencia cuando quedamos bloqueados, porque cada nuevo amanecer no puede ser como el día de ayer, sino una nueva oportunidad para levantarse y luchar con más fuerza que nunca por el propósito que cada uno de nosotros tiene en la Tierra y que nos impulsa a adquirir el mayor desarrollo personal al que todo ser está llamado, porque somos únicos e irrepetibles.

“Si soñar es de niños, convirtámonos en bebés”.

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Lunes, 27 de noviembre de 2017

Artículo 11-¿Cómo desenamorarse cuando no se es correspondido?

Artículo 1- ¿Crisis económica o crisis de valores?

 

Artículo 11-¿Cómo desenamorarse cuando no se es correspondido?

El amor es el dulce huésped del alma que todo ser desea y merece, pero encontrar al amor de tu vida no es tarea fácil. ¡Dichosos quienes lo encuentran! Y quienes no, pues que la esperanza nunca abandone nuestros corazones, porque la vida está llena de sorpresas y el día de mañana no será un día más, sino que será diferente si somos capaces de percatarnos de los pequeños detalles que nos brinda la vida. Además, mañana se formarán miles de parejas, ¿quién sabe si será tu día de suerte?

Pero ¿qué ocurre cuando nos enamoramos de una persona que no nos corresponde o cuando una relación se acaba porque una parte así lo ha decidido dejando añicos el corazón de la otra media naranja? El rechazo es un golpe duro de encajar, no obstante hay varios aspectos a tener en cuenta si uno no quiere caer en la autoflagelación, dado que depende de nosotros mismos el aceptar o no la decisión de la otra persona. “¡Pero lo bonito que podría ser!”, podemos pensar. “¿Y si insisto un poco más a ver si cambia de opinión?” o “Seguro que siente algo por mí, pues yo me encuentro muy feliz a su lado y tiene que ser un sentimiento recíproco”…   

No hay mayor mentira que la no aceptación de la realidad. Cuando una persona nos rechaza es porque no siente lo mismo hacia nosotros y, por tanto, lo primero que tenemos que hacer es “respetarlo”. Al fin y al cabo esa persona merece lo mejor y si no soy yo el elegido, nos guste o no, es porque otra persona le hará más feliz. Sí, es doloroso pensarlo, pero no podemos ser egoístas y caer en el bucle de llorar por no ser correspondidos, además no somos nadie para interferir en la felicidad de la otra persona que tiene otros gustos y sentimientos diferentes.    

¿De qué nos sirve estar con una persona que no nos ama o que carece de sentimiento hacia nosotros? El amor no se puede forzar y el deseo incontrolado nos lleva a vivir una mentira que acaba idealizando a la otra persona todavía más y, normalmente, de forma desproporcionada. Vemos donde no hay e incluso podemos alimentar la llama de la esperanza en cualquier gesto malinterpretado por los ojos del corazón. O sea que es de vital importancia aceptar la realidad, nos guste o no.  

Pero ¿y si aun así mi corazón no olvida a esa persona? Toca ser más generosos con nosotros mismos y buscar formas que nos ayuden a olvidar. La distancia es una buena forma, porque el tiempo es un buen antídoto para sanar las heridas del corazón. No obstante, ¿qué ocurre cuando te ves obligado a ver a esa persona porque vive cerca de ti o trabajas con ella? No te queda otra que cambiar el chip y buscar defectos. “¡Es que no tiene defectos, es perfecta para mí!”, podemos pensar. ¡Gran mentira! Empieza a enumerar defectos, tantos como puedas y verás que es un ser humano con muchas cualidades, pero que también tiene sus teclas, así dejarás de idealizarla.   

Por otra parte, los bellos sentimientos que tienes tú, ¿a quién pertenecen? ¡Esos sentimientos son tuyos y de nadie más! Tienen el sello inequívoco de tu corazón, es decir, que los puedes volver a tener, aunque no lo creas porque llevas una venda en los ojos. Esos preciosos sentimientos esperan encontrarse con alguien que vibre a tu lado y que te permita ser tú mismo. ¡Qué importante es vivir en autenticidad! De hecho, si quieres que un amor triunfe tienes que poder ser 100% tú, sin máscaras, porque si te las pones o te ves obligado a utilizarlas: ¡nunca serás feliz! Te irás alejando de tu esencia, tu yo irá muriendo y, tarde o temprano, ese edificio forjado con vigas de papel acabará sucumbiendo y enterrando todos esos sueños y castillos en el aire que nuestra mente se ha encargado de forjar de forma “maravillosa”.   

No seamos esclavos de sentimientos no correspondidos. No alimentes tu mente con fantasías, ni falsas esperanzas, si la otra parte no te valora como eres. ¿Para qué estar con esa persona? ¿Para sufrir un calvario? No es no, lo contrario es masoquismo.   

En conclusión, el amor es cosa de dos, es natural y no se puede forzar, así que si necesitas reinventarte a ti mismo, hazlo, pero flagelarse no sirve de nada y cuanto menos tiempo esté corriendo esa persona por tu mente, menos kilómetros de dolor recorrerá tu corazón. Así que, no encarceles a esa persona en tu mente porque ni te pertenece ni puedes privarle de su felicidad, por más que pienses que incrementará la tuya propia, o acabarás siendo prisionero de tus propios sentimientos.

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Jueves, 16 de marzo de 2017

Artículo 10-Mi granito de arena para la prevención del bullying

Artículo 12-La devoradora de almas

 

Artículo 10-Mi granito de arena para la prevención del bullying

¡¡Cuidado con el bullying!! Muchos padres cuando se enteran de que su hijo sufre bullying, llegan demasiado tarde. ¡Cuántos jóvenes se han suicidado a causa de las burlas y discriminaciones!

El problema es que estos niños sufren un acoso que en muchas ocasiones llevan en silencio. Los padres tienen que estar muy atentos a cómo su hijo se relaciona en la escuela, más que si saca buenas o malas notas. Lo importante es que el niño sea feliz y construya su identidad de forma íntegra, porque al final llegará donde tenga que llegar.
Si os sirve de ayuda, en “Pelopincho y la puerta mágica” abordo el tema del bullying de forma muy didáctica, donde se conciencia a los niños de la importancia del respeto a los compañeros; por otro lado, si se diere el caso, de forma natural se les enseña a informar a padres y maestros de este tipo de conductas, para que se tomen inmediatamente las medidas necesarias. Es fundamental crear entre padres e hijos un diálogo de confianza, por ello el libro es interactivo y permite la participación de los progenitores, de manera que puedan tratar este tema y asegurarse que su hijo no sea víctima ni agresor. 

MÁS VALE PREVENIR QUE LLORAR…

En un minuto podemos ver los resultados obtenidos:

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Sábado, 1 de diciembre de 2012

Artículo 9-Nada es casualidad

Artículo 11-¿Cómo desenamorarse cuando no se es correspondido?

 

Artículo 9-Nada es casualidad

A lo largo de mi carrera como escritor he recibido cientos de opiniones, todas ellas muy especiales, pero sí que os puedo confesar que ésta que os voy a pasar me ha marcado hasta el punto que consiguió emocionarme.
La novela que habla en cuestión, La Ciudad Milagrosa, la escribí hace 10 años y la llevé a una pequeña editorial. ¿Sabéis que me dijeron?: “Eres un autor novel y nosotros una pequeña editorial, así que no podemos arriesgarnos contigo”. Con una patada en el trasero y con toda mi ilusión por los suelos, me fui a mi casa. La novela acabó olvidada en un cajón a pesar de que en mi interior sentía: “Tranquilo, la novela dará la vuelta al mundo”. Y por otro lado pensaba: “¡Cuánto orgullo tengo que tener para poder sentir algo así, cuando ni siquiera tengo la opción de publicarla en España!”. Pero el sentimiento persistía y yo no sabía el porqué.
Al cabo de unos meses, un amigo mío de Francia me llama y me dice: “Toni, envíame la novela que escribiste, me hace ilusión leerla”. Se la envié y a los dos días me llama emocionado diciéndome: “Toni, no te puedes ni imaginar cómo me ha gustado tu novela y lo que me ha ayudado. ¡Tienes que publicarla! Por cierto, ¿te importa si se la paso a una amiga mía de Colombia?”.
¡¡Mi corazonada empezaba a cumplirse!!

Luego, la autopubliqué, se agotaron todos los ejemplares sin ningún tipo de publicidad. Hice otra tirada, también se agotó. Y finalmente la publicó la editorial Sepha.
Con esto aprendemos que nunca nos debemos rendir, aunque las cosas no sucedan a la velocidad que a nosotros nos gustaría.
En esta ocasión, la opinión me llega desde otro país: Uruguay, desde donde una lectora se ha tomado las molestias de exportar la novela y cuyas palabras son verdaderamente emotivas y reconfortantes:

Opinión de Rossana Gelencich, de Montevideo: Hola, desde que recibí tu solicitud de amistad he estado dándole vueltas a la idea de cómo es que diste conmigo y cuál fue el motivo de tu solicitud. No tenemos amigos en común y de hecho vivimos en lados opuestos de este conflictivo mundo. Sin embargo me he dedicado a buscar tus libro (soy una lectora compulsiva) y nunca habia tenido uno tuyo en mis manos. Quería saber quién eras a traves de tus escritos… je que soberbia la mia. Como no di con ninguno aun busqué “La Ciudad Milagrosa” en internet. Elegí el título al azar, pero definitivamente el azar no existe. Mientras devoraba las palabras, por cierto tus descripciones son estupendas, me encontré una frase que definitivamente sentí que era para mí… esa que Juan le dice a Ignacio:
 “La felicidad está en tu interior y no tienes que huir para encontrarla afuera. Tu corazón seguirá siendo el mismo allá donde estés, sea aquí o en el país más maravilloso del mundo”.
    No han sido buenos estos últimos tiempos para mí y creo que sin duda he estado huyendo… no de los lugares, no de las gentes, de mí misma. No es fácil reconocer eso para una mujer de mi edad… je pero es la pura verdad… y de pronto me encontré con tus palabras que hicieron un click en mi atormentado espíritu: ¡gracias! Gracias por eso y por darme la oportunidad de leerte, puede parecer tonto lo que digo pero necesitaba hacerlo.
    Nada es casualidad y todas las cosas llegan a nosotros en el momento adecuado.
    Un abrazo y felicitaciones!!!!!!!!!!!!!!

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Martes, 8 de mayo de 2012

Artículo 8-Animación lectora: El juego de las tres preguntas

Artículo 10-Mi granito de arena para la prevención del bullying

 

Artículo 8-Animación lectora: El juego de las tres preguntas

A lo largo de mi carrera como maestro observé que muchos niños sufren fracaso escolar porque presentan problemas de comprensión lectora. A su vez, también me di cuenta que los padres juegan un rol importantísimo en la educación de sus hijos, y que cuánto más se involucren, mejores resultados se pueden obtener.

Fue así cómo ideé una actividad llamada “El juego de las tres preguntas”, la cual aparece al inicio, a la mitad y al final de las novelas -“El poder de Joel” y “Pelopincho y la puerta mágica“, donde los padres se reúnen con su hijo para realizar conjuntamente dicha actividad que gira en torno a la lectura. De esta manera los padres se convierten en los mejores animadores lectores, despertando en los chavales la motivación por la lectura, dado que si éstos ven que la lectura es importante para sus padres, también lo será para ellos, y todo en forma de juego, con lo cual leer se convierte en un placer y no en una obligación.  A continuación os comparto cómo una mamá juega con su hija al citado juego. Es una escena muy tierna, os invito a verla.

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Lunes, 26 de septiembre de 2011

Artículo 7-Memorias de un escritor… ¿Coedición, autoedición o publicación con editorial?

Artículo 9-Nada es casualidad

 

Artículo 7-Memorias de un escritor… ¿Coedición, autoedición o publicación con editorial?

Los caminos de un escritor pueden ser arduos como un día en el desierto, donde parece que todo es igual y encontrar la salida para tu manuscrito parece una tarea complicada, dado el enorme volumen de libros que se generan todos los años. Si a ello le añadimos la enorme crisis en la que estamos inmersos, publicar se puede convertir en un privilegio de pocos.         

Las editoriales no quieren arriesgarse con autores noveles, sino que quieren garantizar sus ventas con autores consagrados o con autores que hayan ganado un premio literario.          

¿Qué ocurre cuando un autor novel envía un manuscrito a una editorial? Ya de por sí, lo más probable es que ni siquiera se molesten en leerlo. Yo recuerdo cuando empecé en el mundo de la escritura que solía decir cuando hablaba con mis amigos: “Yo sólo quiero tener la oportunidad de que un editor me lea, nada más. No estoy pidiendo que publiquen mi obra, sino que la lean, porque de esta manera sabré si realmente tengo cualidades para escribir, pues puede ser que me guste escribir pero que mi calidad literaria no sea lo suficientemente buena…”.           

Recuerdo que mi primera obra la presenté a una pequeña editorial y directamente me dijo que no. Me habría gustado que al menos se la leyese, pero ésta pensaba que no sería capaz siquiera de vender 200 ejemplares.          

  Ello me llevó a dejar mi manuscrito en un cajón, bajo el peligro de ser devorada por las polillas, sufriendo la oscuridad de la noche y viviendo en la más agónica de las soledades. Aunque todo empezaría a cambiar el día en que un amigo me la pidió y se la pasé. A los dos días me llama por teléfono y me dice: “Tu novela es buenísima, no te puedes ni imaginar cómo me ha enganchado, incluso me ha hecho reflexionar muchas cosas sobre mi vida y me ha ayudado muchísimo”.           

Gracias a ese testimonio empecé a luchar por mi sueño y autopubliqué mi primera novela, llamada “Tierra fértil”. Hice una impresión de 250 ejemplares, ¿y sabéis qué paso? Se vendieron todos. Volví a hacer otra impresión, ¿qué sucedió? También se agotaron y sin ningún tipo de publicidad. Comenzaron a llegarme críticas súper bonitas, como la de Teresa Lloret, que me dijo: “Es una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Me ha emocionado tanto”.           

Seguí escribiendo, y, claro, a medida que escribes, tu escritura adquiere mayores tintes profesionales, y así nació “Moviola de tres vidas truncadas”. Desde un principio intuí que sería publicada y así fue. La editorial Sepha confió en mí y publicó con tirada nacional mi segunda obra. En medio año me convertí en el 6º autor más vendido de la editorial, lo cual le llevó al editor a seguir confiando en mí y en un año me ha publicado cuatro obras, convirtiéndome en el autor más publicado de la editorial. Así, mi primera obra, “Tierra fértil”, se convertiría en “La Ciudad Milagrosa”, mientras que mis dos obras infantiles, “El poder de Joel” y “Pelopincho y la puerta mágica”, ya han sido elegidas dentro del Plan lector de varios institutos y colegios, recibiendo críticas extraordinarias. He recibido mensajes desde todos los países del mundo, interesándose por mis obras, y todo en un año. Pero, ¿sabéis cuánto tiempo pasó desde que empecé a escribir mi primera novela? ¡Diez años! Como atleta de élite que fui en mi juventud, nunca me rendí, confié en mí y en lo que escribía.     

Obras de Antonio Gargallo Gil:

La escritura es una carrera de fondo, donde no sólo se necesita calidad literaria, sino constancia y perseverancia. Si se tienen cualidades, conviene explotarlas al máximo y no rendirse, porque nunca sabes cuándo puede abrirse esa puerta.           

Finamente, para concluir el artículo, os voy a dar mi opinión sobre la coedición. Para coeditar, mejor es autoeditarse, porque vas a llegar al mismo sitio y sin pasar por el mal trago de muchos escritores timados por editoriales de coedición, empresas líderes en romper sueños a un alto coste. Personalmente creo que la autoedición es muy respetable y una forma de saber si lo que uno escribe llega o no llega, porque no conviene crearse castillos en el aire. Fijaos en Laura Gallego, escribió quince novelas antes de ser publicada, ahora es una de las escritoras más leídas de España. ¿Y qué paso con Harry Potter? La primera editorial que la leyó recibió una invitación a salir por donde había entrado, es decir, ¡puerta! Seguro que ahora se estarán mordiéndo las uñas, porque perdieron la oportunidad de convertirse en la editorial más rica de Inglaterra… Con ello aprendemos que no podemos rendirnos a la primera negativa, dado que simplemente es una opinión y para variedad los colores.           

“Los magos de las palabras tienen el poder de hechizar a sus lectores”.

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Domingo, 11 de septiembre de 2011

Artículo 6-¿Cómo fomentar la comunicación padres-hijos a través de la literatura?

Artículo 8-Animación lectora: El juego de las tres preguntas

Artículo 6-¿Cómo fomentar la comunicación padres-hijos a través de la literatura?

La comunicación padres-hijos es fundamental y necesaria para que el niño crezca de manera equilibrada, segura y confiada. Si existe una buena comunicación, existe un lazo afectivo mucho más profundo que cuando ésta brilla por su ausencia. Lógicamente, si deja de haber comunicación, se merma la confianza y pueden comenzar los problemas de incomprensión por ambas partes. Sabed que los sentimientos actúan como una cuchilla en nuestro corazón cuando no pueden expresarse, de ahí lo importante que es poder mostrar lo que sientes y si no lo haces es porque no tienes la confianza necesaria para hacerlo. Como docente, considero extremadamente importante la participación de las familias en la educación de sus hijos. No voy a hacer una crítica hacia las familias que no se involucran en la educación de éstos, principalmente porque no sirve de nada y nunca iban a leer este artículo… Más bien, voy a centrarme en ofrecer un instrumento para que los padres puedan servirse de ciertas herramientas que les ayuden a fomentar la comunicación con sus hijos a través de la literatura, así como el hábito lector.Yo empecé a darme cuenta del enorme papel que juega la literatura infantil con mi sobrina. Desde que tenía dos años le contaba cuentos. Ella se sumergía en mis historias –todas inventadas- y cuando acababa el cuento, ¿sabéis qué me decía?: “Otro”. Ahora que tiene seis años, me dice: “Tío, es muy corto, es imposible que acabe tan pronto…”. Y si le haces partícipe con preguntas a lo largo de la historia, por ejemplo: ¿qué crees que pasará? o ¿por qué crees que actúo así?, etc., favoreces su pensamiento abstracto, creatividad y desarrollo de la inteligencia.De ahí me di cuenta que con los cuentos podía conseguir lo que con otras cosas nunca habría conseguido. Así, por ejemplo, cuando la niña se mostraba remolona a la hora de comer, los cuentos me servían de herramienta para conseguir que comiese: “Venga, en cuanto te comas la manzana te cuento el cuento de La ratita mágica”. Yo siempre he criticado que se le diga al niño: “Venga, come o no crecerás y no te harás mayor”. ¡Dejad al niño ser niño, que sólo se es niño una vez! ¿Acaso es mejor ser mayor que ser niño? ¡Para nada! Que los niños disfruten del presente y no les vendamos el futuro como tiempos mejores, porque luego sólo hacemos que mirar el futuro sin valorar la única realidad existente: el presente.También observé que el niño que no lee presenta menos interés por los estudios y suelen terminar en fracaso escolar –existen excepciones, por supuesto-. Dicen que el hábito hace al monje, pero tampoco hay que obsesionarse, porque no olvidemos que los niños no son universitarios y lo importante en las primeras edades es el juego. Pero sí que es importante la animación lectora y que el niño se divierta leyendo, porque luego no tendrá problemas para seguir estudiando o elegir con madurez su camino, ¡cuando le llegue su momento!, porque si privamos al niño de jugar, ¿cuándo crees que lo hará? Primero el juego y, luego, el trabajo con moderación. ¿Qué estás diciendo?, podréis pensar algunos. Pues permitidme demostrar mi argumento con una simple pregunta retórica: ¿Para qué vivimos? Estaréis conmigo que no vivimos para tener cuatro carreras universitarias. Para nada, vivimos para ser felices y cada uno encuentra su felicidad en aquellos dones con los que ha nacido y que tiene que descubrir y explotar al máximo para desarrollar su máximo potencial, su plenitud como persona, bien siendo catedrático o bien siendo fontanero. ¡Cuántos niños sufren porque no tienen capacidad para estudiar y sus padres les martirizan por su falta de capacidad! ¿Acaso no habéis pensado que todo el mundo no tiene ese don? ¡Claro que a todos nosotros nos gustaría que nuestros hijos estudiasen y consiguiesen una carrera, un buen trabajo y fuesen respetados y bien pagados!, pero la realidad no es esa. Otra cosa es que el niño sea un manta y no le dé la gana de hacer nada, lo que está sucediendo con la actual generación ni-ni, o en otras palabras: ni estudio ni trabajo.La herramienta que yo os voy a ofrecer es para que el niño despierte su interés por la lectura y, así, evitar que entren en la generación ni-ni y pueda elegir con madurez su camino, porque, luego, tan respetable es el que estudia como el que trabaja, y en ambos casos la lectura les va a aportar un enriquecimiento personal digno de elogiar.¿Y cómo conseguir esa capacidad de animación lectora desde las primeras edades? Pues estoy convencido de que los padres son los principales animadores lectores. Sí, así es. Si un padre le muestra al niño lo bonito que es leer, lo importante que es, y se lo muestra con su ejemplo, el niño valorará la lectura como algo positivo y leer se convertirá en un juego y en un hábito.

Es así como se me ocurrió escribir un estilo de novelas infantiles diferente–como “El poder de Joel”, “Pelopincho y la puerta mágica” y “Daniel, un príncipe especial”– en las que los padres pudiesen participar con sus hijos de manera amena y divertida. ¿Cómo? A través del Juego de las tres preguntas, en las que al principio de la novela, a la mitad y al final, los niños se reúnen con sus padres para dialogar sobre tres preguntas acerca de la novela o sobre ciertos valores que aparecen en la misma, con el objetivo de establecer un diálogo de sinceridad y confianza entre padres e hijos. De esta manera se fomenta la comunicación entre los mismos en torno a la novela, los niños aprenden a expresarse y desde el principio están motivados en la lectura, porque ven que sus padres están participando de forma activa y motivadora. Y así fue como recibí testimonios como el de Teresa Beltrán, profesora de Lengua, que decía sobre El poder de Joel: 
“Me ha gustado mucho tu novela, es distinta, diferente a los cuarenta libros que recibo todos los años de las editoriales, divertida y con grandes valores y por ello la voy a trabajar con mis alumnos”. 
O el precioso testimonio de Isabel Navarro, tutora  de 6º de Primaria: 

Me ha parecido tan rico “El poder de Joel” que tengo decidido que lo recomendaré para Navidad y, si no se tuercen las cosas, pienso en principio trabajarlo a partir de esas fechas en una clase semanal de Valores . La historia que has creado da para tocar mucho, mucho, y puesto que yo hasta ahora he trabajado los valores a base de cuentos, poemas, materiales de ONGs, textos en definitiva, a partir de los cuales se generan muchas y variadas actividades, tu libro me va a ser súper útil.  Me ha supuesto una enorme alegría comprobar que alguien escriba para los niños una historia que potencie y promueva valores de una forma tan bella, entretenida y sugerente. Gracias por ello y estaré al tanto de tus obras. Me gustaría concluir el artículo con dos frases, una de Santa Teresa, muy significativa y que tiene mucha miga: “Lee y conducirás, no leas y te conducirán”, y una mía: “La lectura es un mundo apasionante donde tú eres el principal protagonista”.

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Jueves, 4 de agosto de 2011

Artículo 5-¡No puedo con mi hijo! ¿Qué hago?

Artículo 7-Memorias de un escritor… ¿Coedición, autoedición o publicación con editorial?

 

Artículo 5-¡No puedo con mi hijo! ¿Qué hago?

Queridos padres, la educación de un hijo es un mundo apasionante que comienza desde el primer momento que lo tomas en brazos. ¡Qué guapo! ¡Qué maravilla! ¡Qué ilusión! Y es que, sin duda alguna, tener un hijo es lo mejor que te puede pasar en la vida. Aunque a veces las buenas intenciones pueden caer en despropósitos, ya que tener un hijo no significa plasmar en éste nuestras frustraciones, aquello que siempre quisimos ser y no fuimos, metiéndolo en una burbuja intocable y de la que no puede salir. ¡¡NO!! Tener un hijo es una prueba de amor y no hay mejor amor que ayudarle a descubrirse, que aprenda a conocerse y desarrollar su autoconfianza, para que éste descubra el camino que realmente le va a hacer feliz. Lo contrario puede significar el camino hacia un posible futuro “hijo tirano”, que domina a sus padres y los extorsiona constantemente. ¿Por qué? Porque no hay nada peor en las primeras edades que hacer de tu hijo un niño mimado, que lo tiene todo y no necesita preocuparse por nada, protegiéndole en una burbuja y no dejándole que adquiera autonomía personal, idóneo para fomentar los miedos y las inseguridades. Así, por ejemplo, podemos encontrar a niños que con ocho años no saben siquiera atarse los cordones de las zapatillas. ¡Que lo haga la mamá, que para eso está! Claro, luego, cuando surge un problema, estos niños súper protegidos son carne de cañón para sufrir profundas depresiones, problemas de personalidad, etc, porque se ahogan en un vaso de agua. Y esa frustración la vuelcan en sus progenitores. Así que, sin darnos cuenta hemos forjado a ese hijo tirano, que, en muchas ocasiones, acaban siendo violentos con sus propios padres.Bueno, ¿qué hacer para que eso no ocurra? ¿Qué principios básicos tengo que seguir en la educación de mis hijos o alumnos? Voy a enumerar varios aspectos a tener en cuenta, que son como las lentejas: si los quieres los tomas y si no los dejas.

  1. Nunca pegues a tu hijo. ¡Pero se lo merece! ¡Es la única manera que tengo que me obedezca! ¡Es que así sabe lo que está bien y lo que está mal! ¡No puedo con él y es la única herramienta que tengo! Respuestas típicas de aquellos padres desesperados, que, aún queriendo lo mejor para sus hijos, recurren al cachete. Pero sabed, queridos lectores, que un mal comportamiento no se extingue con la fuerza física. Pegar a un niño no sirve absolutamente para nada. Es más, está demostrado que aquellos padres que pegan a sus hijos los convierten en violentos, y, luego, repercutirá negativamente en la relación con sus iguales, ya que estos niños solucionan los problemas con la medicina que han recibido. Además, la piel tiene memoria, y con ello no me refiero a las marcas que deja un cachete, me refiero a que tu hijo no olvidará ese cachete que recibió nunca en su vida.
  2. Evitar gritar a tu hijo o, si eres docente, a tus alumnos. Cuando uno grita es porque ha perdido el control. Si pierdes el control el problema lo tienes tú, no la otra persona. Para mí gritar es perder la batalla, te han ganado, un niño ha podido contigo. ¡Sí, claro, como tú no tienes al hijo que yo tengo! ¡Anda ya, si no gritase se me comían! Posibles respuestas, pero yo te digo que al final el niño se acostumbra a los gritos y te puedes estar pasando la vida gritando y no conseguir absolutamente nada. Bueno, sí, puedes conseguir una úlcera de estómago, porque cuando gritas te pones de los nervios y eso afecta a tu organismo; también puedes conseguir que tu hijo pierda la confianza en ti, porque a nadie le gusta que le griten.
  3. Grave error el reforzar constantemente lo que el niño no tiene que hacer. “Carlitos, no toques eso”, “Estate quieto de una vez”, “Cállate”. Si haces eso acabas de caer en la forma a la que se acostumbra el niño para captar tu atención, que, al fin y al cabo, es lo que quiere.
  4. Entonces, ¿qué hago? Pues yo te voy a hablar de mi experiencia y son miles de alumnos los que he tenido a lo largo de mi vida y siempre me han respetado. A los niños se les tiene que hablar con ternura, porque el niño merece ser tratado con respeto y de forma civilizada. ¿Qué es lo que mejor funciona para educar a un alumno o a un hijo? El refuerzo positivo. Ahí está una de las claves. En lugar de decir al niño que molesta: “Cállate”, yo digo de forma elocuente al que está callado: “Muy bien, Pedro, calladito y atento, como a mí me gusta”. Automáticamente, los niños dejan de hablar, porque quieren recibir el refuerzo positivo que le estoy dando al otro niño. Otro ejemplo, el caso del hermano que pega al pequeño por celos. En ese caso podemos reforzar el momento cuando juega con su hermano pacíficamente o cuando tiene una muestra de cariño con él: “Me ha encantado verte jugar con tu hermano, y ver ese abrazo tan bonito que le has dado. ¿Lo puedes hacer otra vez y llamo al papá para que lo vea?”. No olvidemos que los malos comportamiento no son más que una llamada de atención y uno tiene que saber leer qué hay detrás de esa llamada. Tal vez el niño tenga un problema que a ti se te está pasando por alto. Sí, efectivamente, detrás de un mal comportamiento hay un problema, no hay nada más. No hay maldad, sino que el niño está sufriendo y tú tienes que encontrar la causa de ese sufrimiento. Si le pegas, aumentas el sufrimiento del niño; si le gritas, todavía ahondas más esa angustia en su ser; si le dices lo malo que es, le mermas la poca autoestima que tenía. ¿Quieres que cambie tu hijo? ¡Cambia tú primero! Dicho esto, no significa que yo solvente todos mis problemas con refuerzos positivos. No, hay casos muy graves que necesitan de una llamada directa de atención. ¿Cómo? Pues si eres maestro o profesor, te puedo asegurar que de nada sirven los discursos en clase. Cuando los alumnos empiezan a desmadrarse, yo tomo la raíz –el niño que distorsiona la clase y parece no responder adecuadamente-, lo saco fuera de la clase para que no se sienta protegido por sus compañeros –al fin y al cabo es una llamada de atención y si estos no están ya no es gallito-, lo miro a los ojos y en un tono muy serio hablo con él. Mi discurso es breve, pero tajante. Y con una vez que utilice esa técnica normalmente no la tengo que utilizar más. ¿Por qué? Porque para el niño es un contraste brutal el ver a una persona que siempre está tranquila y serena, dando refuerzos positivos, a de repente encontrarse ante una situación tan tensa y chocante. El niño no es tonto, no quiere volver a enfrentarse con mi mirada y mi hostilidad, quiere seguir recibiendo mis refuerzos positivos, y esa es la mejor técnica que he descubierto en toda mi vida, pero estamos viendo que va acompañada de las otras que estoy mencionando.
  5. Cumple siempre tu palabra. Si dices algo, cúmplelo siempre, porque si dices una cosa que luego no vas a cumplir, ya has perdido la credibilidad. Entras en la ruleta de la suerte: lo cumplirá o no lo cumplirá. Yo siempre cumplo lo que digo, por eso no tengo que repetir las cosas dos veces. De manera que sólo tengo que hacer una advertencia, porque a la segunda ya se aplica el castigo. Cuando está la incertidumbre de si será verdad o mentira, los niños se desmadran, porque te van probando y les das un dedo y cuando menos te lo esperas ya te tienen cogido el brazo y las dos piernas, porque no has sabido definir correctamente los límites.
  6. Los castigos –se aplican en último termino- tienen que ser molestos para el niño, pero no traumatizantes ni desproporcionados. Tienen que servir para la reflexión, para que un comportamiento que quieres extinguir y que es incorrecto no vuelva a repetirse; o sea, que siempre concluirán con un diálogo. Si se repite y estás castigando constantemente es porque algo está fallando y no estás consiguiendo nada, más que una tomadura de pelo. Estás entrando en un juego de llamada de atención del niño y su problema no se ha solucionado. Por tanto, mide la cantidad de castigos que aplicas y verás la cantidad de problemas que tiene tu hijo o tienes tú, porque no es normal estar castigando constantemente a un niño. El castigo es una herramienta muy puntual que cuando se utilice tiene que ser sumamente eficaz
  7. Premios. ¡Qué importante son si se aplican bien! Un premio no puede convertirse en algo material, porque primero va la bici, luego el ordenador y luego un coche. No, los premios pueden ser, por contra: hacer el postre favorito del niño, darle un fortísimo abrazo, jugar a lo que más le guste, visitar un parque…; en definitiva, no entrar en el juego del materialismo, que eso deja vacío el corazón.
  8. Buscar ayuda profesional cuando no sepas qué hacer o cómo actuar, pues para algo están los profesionales.

Para concluir, decirte que si eres capaz de despertar la autenticidad de tu hijo o tus alumnos, serás capaz de vislumbrar la bondad más pura que existe sobre la faz de la tierra.
(Una novela que puede ayudarte: “El psicólogo de Nazaret“).Antonio Gargallo Gil
(Próximo artículo: ¿Cómo potenciar la comunicación padres-hijos a través de la literatura?). 

Este vídeo te será de gran ayuda: “Mejora tu autoestima y la de tus hijos”:

Antonio Gargallo Gil

Fecha publicación: Lunes, 1 de agosto de 2011

  Artículo 4-Literatura para niños

Artículo 6-¿Cómo fomentar la comunicación padres-hijos a través de la literatura?